Los otros españoles, por Álvaro de Diego González

Conferencia online
Los otros españoles: republicanos capturados en el frente ruso
  • Periodista presentadora: Rocío González (Departamento de comunicación de la UDIMA)
  • Ponente: Álvaro de Diego González, profesor de historia contemporánea de UDIMA
Españoles, niños y Ejército Rojo

Conferencia en la que Alvaro de Diego, profesor en la UDIMA (Universidad privada especializada en la formación a distancia, de Collado Villalba, Madrid), da su visión de la presencia de españoles republicanos en el frente ruso.

En el artículo adjunto, Carolina Gª Fernández-Miranda, periodista y colaboradora de la Asociación “Niños de Rusia” que está en proceso de formación, proporciona información y fuentes directas que contribuyen a contrastar la perspectiva que el profesor desarrolla en su conferencia.

Nuestro colectivo, así como la web y publicaciones que le sirven de soporte, promueve el conocimiento objetivo de la memoria de los Niños de la Guerra, y desea contribuir a una aproximación abierta y fundada a su patrimonio. Sobre todo si, como en este caso, o en otros de orientación distinta, las perspectivas sobre los Niños de Rusia requieren respuesta crítica y adolecen de la fundamentación debida.

Anotaciones sobre la conferencia realizada por el profesor Álvaro de Diego González, para la Universidad a Distancia de Madrid

Carolina G. Fernández-Miranda

Este texto se realiza en relación a la información relatada en el último vídeo incorporado a la cuenta de la Asociación de los Niños de Rusia. Una conferencia online para los alumnos de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA). El vídeo recoge los conocimientos de Álvaro de Diego González,  profesor titular de Historia Contemporánea de esta universidad y periodista colaborador en periódicos como La Razón y ABC, sobre las experiencias de los niños de Rusia.

Durante los primeros minutos de la conferencia se habla del contexto en el que estos niños se vieron obligados a abandonar su país a causa de una guerra que provocó hambre y miseria en toda la población española. Desde el primer momento,  se cuestiona la manera en la que estos niños fueron evacuados y las razones de porqué se decidió hacer de una manera precipitada.

En primer lugar, se expresa la falta de documentos administrativos que regulasen la situación de estos menores. Aunque las fichas de todos los evacuados se pueden consultar en el Archivo General de la Guerra Civil Española de Salamanca.

Por otro lado, las autoridades rusas justificaron en todo momento la situación académica y el paradero de estos niños en la Unión Soviética, al igual que lo hicieron cuando estos decidieron alistarse como voluntarios en el Ejército Rojo. Una cédula, que, en concreto de la persona citada, Celestino Fernández-Miranda, aún se conserva y se muestra como bibliografía en el libro Pisaré sus calles nuevamente, de Pablo Fernández-Miranda que relata, en base a hechos y documentos, la historia de Celestino. Un hecho, del que, además, tengo constancia, debido a los lazos que me unen a este niño de la guerra, que era mi abuelo.

Un alistamiento que también se cuestiona en esta conferencia, y que aseguran, argumentado por noticias de la época en periódicos falangistas, estos jóvenes realizaron por obligación. Cuando existen testimonios de diferentes niños que decidieron esa opción, defendiendo sus derechos como ciudadanos rusos, a participar voluntariamente en esta guerra.

Otro de los momentos impactantes de la conferencia es en el que detalla que los huesos encontrados en Rusia y Finlandia pertenecientes a españoles, se encontraban allí debido a que habían sido juzgados por “delitos comunes”. Estos restos pertenecían a voluntarios del Ejército Rojo que combatieron contra el eje nazi en Rusia, en concreto, en Karelia, donde actualmente están enterrados y homenajeados todos los caídos españoles republicanos. Estos datos se pueden confirmar en los registros rusos sobre las bajas que tuvieron lugar en el frente de Karelia.

Conforme pasan los minutos en la conferencia se realizan afirmaciones especulativas sobre el origen de estos niños, que según aseguran, provenían de familias radicales que decidieron enviarles a la Unión Soviética tras el estallido de la Guerra Civil en España, y el avance del frente popular. Estos datos se desmontan con los testimonios y documentos recogidos por parte de esta Asociación y de otros centros de recuperación de la memoria, que relatan, ya en democracia, la situación deplorable de las familias que, cuya única opción de salvar a sus hijos residía en la evacuación a los países que se habían ofrecido voluntarios tras la demanda del bando republicano, que solicitaba la salida de España de estos niños, en clara situación de riesgo.

Por otro lado, el ponente muestra una carta, supuestamente escrita por Celestino Fernández-Miranda. Justificando así, que este niño había sido desplazado en contra de su voluntad. Algo evidente, tanto en él como en los otros 30.000 niños desplazados. Su evacuación se produjo como única alternativa ante la situación que se vivía en España. Y como es lógico, ninguno de ellos quería separarse de sus familias ni abandonar el país en el que estaban creciendo.

Sin embargo, cuando se nombra a Agustín de Foxá y su interés por repatriar a estos niños, la redacción de esta carta cobra más sentido.

Desde el primer momento que el embajador comenzara a reunirse con estos niños, se les exigió desligarse de su experiencia en la Unión Soviética, y en algunos casos se vieron obligados a realizar este tipo de declaraciones para tener la posibilidad de reunirse con sus familiares en su país. A lo que muchos se negaron en un principio, pero más adelante, y por la necesidad de reencontrarse con sus familias, accedieron. Entre ellos Celestino.

En el mismo contexto, se cuestiona la voluntad de todos los niños que decidieron incorporarse al Ejército Rojo, cuando días antes de que pudieran hacerlo, hubo manifestaciones organizadas por ellos mimos, reclamando su derecho como ciudadanos rusos a participar. Muchos de ellos también falsificaron su fecha de nacimiento para poder formar parte del Ejército Rojo, puesto que muchos de ellos no tenían los 18 años.

En este sentido, en la conferencia se habla de la formación que poseían estos niños, en algunos casos, relacionada con la formación militar, que en todos los casos, fue elección de estos niños. Una prueba de ello son las múltiples profesiones que desarrollaron en su individualidad. En el caso de Celestino, fue él quien decidió continuar por esa rama, lo cual supuso una ventaja de cara a su participación en la guerra, pero en ningún caso su formación era parte de un adoctrinamiento generalizado en la población de niños españoles evacuados.

Otro de los datos falsos aportados trata la supuesta deserción y el malestar de este niño de la guerra. Durante la conferencia, este profesor afirma que Celestino manifestó su malestar y pudo ser desertor del Ejército Rojo, algo muy cuestionable puesto que hay evidencias de su captura por parte de los finlandeses en los bosques de Karelia. Al igual que su situación, los demás jóvenes deseaban reencontrarse con sus familias en su país natal, por lo que, esas declaraciones se darían en una situación desesperada como la que vivieron de prisioneros, a pesar de haber manifestado siempre su bienestar en Rusia, y todos los cuidados que recibieron en el país de acogida, que según sus testimonios era su segunda patria.

Se entiende, por lo tanto, que todas aquellas declaraciones en los periódicos de la época a las que hace referencia el profesor Álvaro de Diego, atienden a afirmaciones que realizaron en boca de estos niños para que estos no fueran excluidos y represaliados en su vuelta a España. Debían despojarles de su supuesto pasado comunista para que pasaran desapercibidos en la sociedad española de aquel entonces. Pero en ningún caso, se trata de declaraciones realizadas por voluntad propia de estos menores.

Otra prueba de todo ello, es la llegada del citado falangista, Genardo Riestra, quien queda escandalizado por la actitud de estos niños, lo que permite deducir que las declaraciones que se habían estado difundiendo, fueron motivadas ante la posibilidad de regresar a sus casas.

A modo de conclusión, la ponencia en sí aporta afirmaciones muy cuestionables, tanto por documentos oficiales españoles y rusos, como por falta de documentación bibliográfica sobre los testimonios de estos niños. Y de esta forma, transmite una idea muy equivocada de lo que es este colectivo, y de su experiencia en países como la Unión Soviética.

Paradójicamente, todos estos datos son aportados por un profesor de Historia Contemporánea de una universidad española, lo cual puede aportar a sus alumnos una visión condicionada por las escasas fuentes contrastadas. Basarse en periódicos españoles de aquel entonces no aporta una versión objetiva y veraz de los hechos que tuvieron lugar. Sin embargo, existe abundante información que se puede encontrar en la bibliografía de esta página web, además de internet, donde hay numerosos artículos sobre estos niños, y que aportan una información diferente a la que se intenta transmitir a los alumnos de esta universidad.

También se pueden consultar numerosas referencias bibliográficas, entre las que hay testimonios de estos niños, como por ejemplo; Simplemente mi vida, de Nieves Cuesta, y Memorias de Rusia, de Manuel Arce.

Asimismo, los documentos administrativos que justifican la evacuación de estos niños, y que están recogidos en diferentes obras; Fuentes Históricas para el estudio de la Emigración Española en la URSS 1.937-2.007, de Ángel Luis Encinas Moral, Memoria de la Fundación Nostalgia, Heroísmo español en la Guerra de Roque Martínez y un largo etc.

Al reconstruir una historia de un colectivo, cuando además va a ser difundida hacia personas en proceso de formación, se debe aportar una visión objetiva y analítica de la situación, proporcionando a sus alumnos las fuentes más destacadas para que estos puedan acceder directamente a la información.