Caídos en el frente

Combatientes españoles fallecidos en el Ejército Soviético

Caídos en el Ejército Soviético

Pablo Fernández Miranda

Sobre los españoles caidos combatiendo en el ejército soviético durante la 2ª Guerra Mundial.

El listado que figura a partir de ahora en la web de la Asociación de los Niños de Rusia, es una relación de los españoles caídos que combatieron en el ejército soviético tras cruzar diversas fuentes. Pero conviene explicar el contexto para no perder la perspectiva de que tras cada cifra se encuentra un ser humano que dio su vida luchando contra el nazismo. 

Cuando, el 22 de junio de 1941, Alemania invadió la Unión Soviética, había en la URSS cerca de 4.500 españoles. De ellos casi tres mil eran los niños y niñas que llegaron em 1937 evacuados de la guerra civil; la mayor parte del resto eran exiliados que fueron llegando después de la caída de la República en 1939; combatientes del ejército republicano y dirigentes en su mayoría comunistas. Un grupo más reducido eran alumnos pilotos que se estaban formando, enviados por la República y que el fin de la guerra les pilló allí; y otro grupo aun más reducido eran marinos de buques republicanos también llegados previamente.

A conocerse la invasión, la gran mayoría de  españoles en edad de combatir quisieron incorporarse al Ejército Rojo, pero fueron rechazados. La orden de las autoridades era contraria, preferían excluir a los extranjeros. Los “mayores”, como llamaban los niños españoles a los que habían combatido en la guerra de España, eran más disciplinados en la aceptación de las consignas pero entre los que llegaron de niños algunos que superaban los dieciséis años presionaban para alistarse.

LOS JÓVENES. En Leningrado había una casa de jóvenes españoles. Más de setenta de ellos consiguieron incorporarse al Regimiento Viborg de la Tercera División de las Milicias de Voluntarios del Pueblo de Leningrado. Varios de ellos falsificaron la documentación con su fecha de nacimiento para ser admitidos ya que era requisito tener más de dieciocho años.

Esa división, denominada Frunce, fue destinada, desde finales de junio, al frente norte de Karelia donde los finlandeses, aliados de los alemanes avanzaban hacía Leningrado. De aquellos combates iniciales, a finales de septiembre, pocos jóvenes españoles salieron indemnes, los demás fueron dados por muertos aunque en realidad, entre veinte y treinta, fueron hechos prisioneros. En Moscú, tras la amarga experiencia, se consiguió impedir el alistamiento de los jóvenes españoles aunque en los años posteriores, ya con más edad, algunos se incorporaron en unidades del ejército regular incluso como aviadores. 

Además de “ellos”, decenas de jóvenes españolas fueron enfermeras o voluntarias de protección civil, se subían a los tejados cuando bombardeaban con proyectiles incendiarios para intentar apagarlos con cubos de arena. Entre las enfermeras que cayeron un nombre ha pasado a la historia: María Pardiña, Marusia para los rusos, que rescató a numerosos soldados heridos en los combates hasta que ella misma resultó alcanzada.

“LOS MAYORES”. Los oficiales de mayor rango que habían combatido en la guerra de España no fueron destinados a combatir, sino que se les destinó a escuelas militares en  calidad de profesores o como alumnos. A finales de 1941, otros antiguos oficiales españoles y militantes comunistas fueron admitidos paulatinamente en el ejército. La mayoría fueron destinados a unidades guerrilleras que operaron tras las líneas enemigas en los territorios ocupados. Al frente de uno de esos destacamentos estuvo Francisco Gullón. Durante meses actuaron en territorio enemigo con gran eficacia en sabotajes de infraestructuras y trenes. El destacamento Voroshílov, que así se denominaba, estaba formado por unos ciento veinte hombres, soviéticos y españoles. Casi todos murieron. También hubo un grupo numeroso de pilotos que combatieron incorporados en distintas unidades de aviación. 

Cuando la guerra fue cambiando de signo, los alemanes comenzaron a retroceder. A medida que los territorios soviéticos eran recuperados los guerrilleros se fueron integrando en las unidades regulares del ejército. Hubo españoles en todos los frentes de la ofensiva. Con las unidades que entraron en Berlín también había españoles.

Cómputo de los caídos españoles combatiendo junto con el ejército soviético

Las fuentes dan diversas cifras. Está constatado documentalmente que hubo más de ochocientos españoles combatientes aunque algunas fuentes como Enrique Lister sitúan la cifra en mil setecientos. En cuanto a los caídos en combate Lister contabilizaba 204 y Roque Serna 207. El historiador militar ruso Daev coincide en que fueron unos doscientos.  

A finales de los años setenta del pasado siglo, militantes del PCE que vivían en Rusia elaboraron un primer listado de caídos. El original se conserva en el Archivo Histórico del PCE. Posteriormente, la Fundación Nostalgia, presidida por Manuel Arce, hizo un segundo listado en base a este con precisiones y aclaraciones. Una de las escasas copias está en la Academia de la Historia y es el que consulté para cruzarlo con otros dos listados específicos. Uno es la “RELACION DEL DESTACAMENTO VOROSHILOV” que elaboró sobre los años ochenta el Centro Español de Moscú entregando copia al  Museo de Leningrado en base a sus archivos. Los compañeros de mi padre (Celestino Fernández-Miranda), del Centro le enviaron una fotocopia que es la que yo tengo. El otro es el “listado Regimiento Viborg”, realizada por excombatientes españoles para el Centro Español de Moscú. Se compilaron de acuerdo con los datos del  Vyborsk REK, de 1941 y del archivo de medicina militar y que es el regimiento de voluntarios en el que combatió mi padre junto con un numeroso grupo de jóvenes españoles procedentes de los evacuados a la URSS durante la Guerra Civil española.  La mayoría de los caídos que en él constan lo fueron en el frente norte, en Karelia, pero no todos, algunos que sobrevivieron fueron incorporados a otras unidades o incluso en otras ramas militares y murieron en batallas posteriores. 

En el listado resultante que ahora se publica en la web de la Asociación de los Niños de Rusia, constan 198 combatientes caídos. Están por orden alfabético pero no numerados para no confundir con relación del inicial y para incorporar en el futuro seguras carencias y nuevas informaciones ya que con toda probabilidad ni están todos los que son, ni son todos los que están. 

La mayor parte de los supervivientes coincidieron en lo que el último de ellos, Maximino Roda, que falleció en Asturias en 2019, decía: “Que el futuro sea de libertad y paz”.

Pablo Fernández-Miranda