Soñar con aviones

Niños de Rusia |  Niños de la Guerra

Soñar con aviones

Soñar con aviones

Luis Fernández Préstamo

Desde su llegada en los años 36-39 a la Unión Soviética hasta el 22 de junio de 1941, los niños españoles pasaron, con toda probabilidad, los mejores años de su vida. La educación fue elitista. Vivían en las que algún día habían sido residencias de los zares. Les impartían clases profesores rusos y españoles. Iban al teatro, aprendieron a esquiar, tenían una buena alimentación y pasaban las vacaciones en los mejores balnearios del mar negro. Sin duda algo impensable en aquella España que habían dejado atrás.

Desde luego, la evacuación de aquellos niños era un proyecto mas cercano a la utopía que a la tozuda realidad que se estaba dando en España. El objetivo no era otro que formar y preservar a los futuros líderes ideológicos y políticos de acuerdo con el modelo soviético, para el momento en que el fascismo fuera derrotado en España. Aquello era en realidad una inversión a medio/largo plazo, aunque en un corto espacio de tiempo -estalinista- parte de sus maestros españoles ya habían sido depurados.

Simpatizantes, cundo no practicantes, de los métodos Krausistas, aquellos maestros suponían una amenaza para los objetivos del régimen: la pretensión de formar hombre libres, que supieran pensar por si mismos, era algo demasiado peligroso, tanto para la España de la que habían salido como para el país que los acogió. Excesiva ambición para aquellos tiempos. Y para hoy. El propio PCE se encargó de vigilar, informar y acusar a todos aquellos maestros españoles que no seguían el adoctrinamiento imperante. Generalmente, cuando las banderas proliferan, la libertad y el libre pensamiento pasan severas dificultades. De este oscuro capítulo de la historia hablaremos mas detalladamente próximamente. 

En aquel contexto, también se necesitaban héroes a los que imitar. Si no existían era imprescindible fabricarlos. Los héroes son un buen recurso de ese patriotismo que antepone banderas e iconos a las necesidades de los ciudadanos. Una vez fabricados, en ocasiones con todo merecimiento y en otras a través de un relato más próximo a la mitología que a la realidad, toca exhibirlos ante la población para que muestren el camino. Y así es como unas personas castigadas por el hambre y la dificultad se disponen a seguirlos hasta la muerte antes que a luchar por un mendrugo de pan. Por ello no era extraño que por las casas de niños pasaran aviadores o soldados relevantes que, con sus uniformes impolutos y cargados de condecoraciones, hicieran soñar a los niños con pilotar aviones o disparar contra el fascismo de acuerdo con el sendero marcado por sus adalides.

Un ejemplo de tales encuentros fue el acaecido a finales de noviembre de 1937 entre los niños españoles de la casa de Jarkov, en Ukrania y las heroínas de la Unión Soviética Marina Mijáilovna Raskova y Valentina Stepánovna Grizodúbova. Estas aviadoras, junto a Polina Osipenko, establecieron entre el 24 y 25 de setiembre de 1938 el récord femenino de larga distancia, volando sin escalas desde Moscú hasta Komsomolsk-on-Amur, al este de la Unión Soviética y muy cerca ya del océano Pacífico. Lo realizaron en un  Túpolev ANT-37, un bombardero experimental de alta autonomía apodado «Rodina» . Su nombre “Patria” no parece puesto al azar.

El vuelo tuvo una duración de 26 horas y 29 minutos, sobre una distancia en línea recta de 5.947 km y una distancia recorrida total de 6.450 km. Valentina era la comandante, Polina la copiloto y Marina la navegante. La historia de este vuelo tuvo todos los ingredientes para deslumbrar a la población y despertar su admiración. El 2 de Noviembre de 1.938 se les otorgó la distinción de Heroínas de la Unión Soviética, con el propio Stalin entrevistándose con Marina Ráskova, a quien le otorgó el grado de Mayor. También se publicó un libro suyo que fue leído por millones de mujeres soviéticas: “Zapiski shtúrmana” (“Notas de una navegante”).

El 4 de Enero de 1.943 Marina Raskova se estrelló cerca de Stalingrado. Si algo le faltaba a la historia era una muerte en acción de guerra. En plena Segunda Guerra Mundial y con tan solo 31 años, el hecho no hizo otra cosa que agrandar su leyenda hasta límites míticos. Sus cenizas fueron enterradas en la Necrópolis de la Muralla del Kremlin, en Moscú, junto a las de Polina Osipenko que había muerto en 1.939, con 32 años, en un vuelo de rutina. De las tres, solo Valentina Stepánovna Grizodúbova tuvo una vida larga. Muró en 1993 con 84 años.

A casi 900 kilómetros de Jarkov, en un sanatorio situado en el Óblast de Moscú, cerca de la estación de Obnínskoye, se encontraba el niño Ángel de la Rosa Escudero. Había nacido en Castrillo Tejeriego, un pequeño pueblo de Valladolid. Era hijo de Dionisio y Adilia, y el hermano mayor de Irene y Benito, también enviados a la Unión Soviética. Es probable que la familia se hubiera trasladado a Bilbao pues sus hermanos ya habían nacido en esta ciudad. Los tres salieron hacia la Unión Soviética el 13 de junio de 1937 desde Santurce. Ángel de la Rosa era uno de esos niños que soñaban con aviones. El 30 de junio de ese mismo mes escribe la siguiente carta a sus padres:

Día 30 de junio

Queridos padres: Desearía que al recibo de esta estén bien; yo bien. El Benito y la Irene están en otro sanatorio. Como muy bien, después de comer nos hacen dormir 2 horas. Nos van a dar carreras para el oficio que se quiera. Yo voy a aprender la de aviador para cuando vaya a España meterme en el Ejército español.

Nos van a llevar a la Plaza Roja a una fiesta y pasarán miles de aviones y centenares de tanques de guerra. Nos han dado fusiles y 25 balas y tiramos al tiro en el bosque. Al que más puntería tenga le dan una medalla de Voroshílov, el Mariscal del Ejército Rojo. Nos van a llevar a la escuela militar.

El desembarque en Leningrado nos recibieron con música y banderas.

Sin más se despide su hijo que se llama: Ángel de la Rosa

Región de Moscú, Ferrocarril de Kiev, Cruce de Obninsk, Sanatorio del Comisariado de Salud.

Desconocemos si algún héroe, aviador o militar ya había pasado por su casa de niños. De lo que no cabe duda es de que se trata de la carta de un niño ilusionado y con sueños. Es muy probable que en la Euskadi desde la que partió, los aviones habían sido sinónimo de miedo y muerte. Sin embargo, tras los escasos días que llevaba en la URSS, ya hablaba de cosas que un mes no podría haber imaginado siquiera: buena alimentación, posibilidades reales de obtener una carrera, tranquilas siestas, desfiles militares, identificación con las armas de fuego, escuelas militares y el sueño de pilotar aquellos aviones, antaño hostiles y ahora deseados. Después de pocos días en la Unión Soviética, banderas y medallas poblaban su imaginario. La formación prevista para estos niños iba por buen camino.

Cuatro años más tarde, mas de setenta adolescentes murieron luchando contra los nazis. Adolescentes que tuvieron que ponerse años encima para que los dejaran combatir. La Unión Soviética no se lo quiso permitir, pero como adolescentes que eran, se las arreglaron para ir al frente y morir como sus héroes, defendiendo una patria y una bandera. Alguno de ellos no llegó a tiempo al combate.

Luis F. Préstamo

PD. En el Libro Blanco de los exiliados en Moscú, figuran como únicos datos cuatro palabras y una fecha:

«DE LA ROSA ESCUDERO, ÁNGEL. Falleció en Eupatoria en 1939«.            

Asociación "Niños de Rusia | Niños de la Guerra"

Luis Fernández Préstamo es Secretario e Investigador de la Asociación.

Ángel de la Rosa Escudero

Marina Mijáilovna Raskova

Valentina Stepánovna Grizodúbova

Polina Osipenko

Marina Mijáilovna Raskova, Valentina Stepánovna Grizodúbova y Polina Osipenko, establecieron entre el 24 y 25 de setiembre de 1938 el récord femenino de larga distancia, volando sin escalas desde Moscú hasta Komsomolsk-on-Amur, al este de la Unión Soviética y muy cerca ya del océano Pacífico. El vuelo lo realizaron en un  Túpolev ANT-37, un bombardero experimental de alta autonomía apodado «Rodina»

Sellos conmemorativos de las aviadoras

Tupolev ANT-37 Rodina.