Moscú, Casa 7. "Fuentes históricas..." de Encinas y Elpátievsky

Moscú, dormitorio de la Casa Nº 7. Imagen obtenida del documento “Encinas Moral, Ángel Luis (2008): Fuentes Históricas para el estudio de la Emigración Española a la U.R.S.S. (1936-2007).

Dic 7, 2020

Desgarro y ternura

Gonzalo Barrena Diez 

Estas son unas letras compuestas para los nuestros, escritas para encajar -nunca del todo- ese dolor profundo que retorna de la bodega del Dairiguermme, de la cubierta del Sontay, del Stanbrook… de todas las embarcaciones en las que las familias españolas quisieron poner a salvo a tres mil pequeños con maleta, y un severo interrogante en la expresión.

Los hermanos de más edad, padres prematuros de quienes ni siquiera entendían, aguantaron el tipo y el miedo. En aquellas primeras noches de zozobra, el llanto contenido de muchos indicaba a todo el pasaje que el desgarro era común.

Milla a milla, las embarcaciones fueron dejando atrás la patria interrumpida, como la infancia, y en aquel comienzo de tan larga travesía, a maestras y educadores, como a los niños mayores, les correspondió aliviar la fractura emocional de los más pequeños, quienes sin preguntar el por qué de las cosas buscaban asirse de manos firmes, a través de mares con nombres desconocidos.

La bellísima ciudad de Leningrado, báltica, imaginaria, inesperada entre campesinos y proletarios cantábricos, esperaba al otro lado del desarraigo. Allí fueron acogidos nuestros niños con el calor del pueblo ruso y la determinación soviética. Y una higiene y alimentación sobrevenidas, en medio de residencias de la aristocracia imperial, arroparon la orfandad del colectivo. Hubo música y conciertos, caviar en los eventos, excursiones, vacaciones en palacios tártaros, educación avanzada, igualdad. La fractura emocional, innegable, se resolvía con el número y la casa, un modo de familia durante la expatriación. ¿De qué casa eres?… La década de los años 30, para los nuestros, se enderezaba y terminaba en paz.

Cuando la barbarie nazi partió de nuevo el cielo protector, los niños-jóvenes asumieron junto a maestras y maestros una triple inclemencia: la segunda guerra, la segunda evacuación, la segunda madurez anticipada. Los más pequeños se abrazaron al calor adulto y algunos, con muy pocos años aún, significaban a las niñas mayores con el nombre de “mamá”. Hay una fuerza irresistible en la demanda tenue que brota del desamparo.

Nuestra casa era tan pequeña…entre 100 niños entre pequeños y mayores. Otras casas tenían hasta 500. Por lo mismo éramos como una familia. Tanto es así que, cuando se recibía carta de España, sabíamos los nombres de los familiares de muchas de nosotras. A mí me gustaba contar películas a las demás y a veces me inventaba cuentos…el caso era leer y luego narrar.

En el grupo de los pequeños tomé mucho cariño a una niña de Irala. Por las noches, me sentaba en su cama, le contaba alguna cosita, la arropaba bien y luego me iba a mi cuarto. María Ángeles Vega cuando nos vemos me abraza y me besa, y a las que están a su alrededor les dice que yo fui su madre. Verdaderamente me preocupé de ella mientras otros se preocupaban por mí. Nos dábamos cariño unas a otras”. (Diario de Carmen Martínez, 1995).

Los “nuestros” recorrieron espacios inmensos, sembrados de dificultad. Cumplieron años de plomo con la tierra patria en el relato de las noches compartidas. Resistieron, sobrevivieron, aprendieron del acierto que supone cuidarse entre si, pues la ternura es transitiva y atenúa el desgarro.

Anímate a participar en esta sección.

Grupo de Jersón, Ucrania.

Grupo de Jersón, Ucrania.

Compartido

Memoria

Timur y los Niños de la Guerra

Portada de la publicación original, en el año 1940.Arsen Ulitkin *Yo nací aquí, hijo de repatriados que volvieron en la primera expedición del Crimea en el año 56. Desde pequeño, tal vez porque mi madre era rusa, siempre me contaban cuentos rusos, me cantaban...

leer más

Kúibishev

La Casa de niños en Kúibishevмалина *Kuíbishev, I Lo bueno de la jubilación es que te puedes dedicar a lo que te dé la gana. Estoy en fase “historiadora” y como no tengo que presentar credenciales me fijo en lo que me llama la atención y que, al menos yo, desconocía....

leer más

En busca del alma rusa

Pueblo de Tarásovka.малина *En busca del "alma rusa". Nunca he oído decir a un español: "tengo el alma española"; o a un francés decir que tiene alma francesa, etc.; solamente lo he oído entre gente que tiene que ver con Rusia, siendo o no ruso. ¿Qué es el “alma...

leer más