Valery Jarlamov, escultura de Alexander Rukavishnikov

Monumento a Valery Jarlamov. Escultura original de Alexander Rukavishnikov en el Complejo Olímpico Luzhinny.

Oct 22, 2022

Hockey sobre hielo

Carolina Medina

Hoy he salido tarde de clase…

Hoy  he salido tarde de clase y decidí venir hasta la estación de metro Dinamo para pasear hasta un lugar mítico para mí. Una visita a la vieja pista de hielo del CSKA de Moscú. ¡Hockey!, verdadero deporte rey en este país. Cuando llego al viejo hielo de mi equipo favorito, es tarde, comienza a anochecer y tengo la oportunidad de ver iluminado el edificio. ¿Por qué, viviendo en un país en el que no he tenido muchas oportunidade de ver completo un partido de hockey hielo, me gusta este deporte desde que soy una niña? Debe ser que cada vez que en televisión tenía la oportunidad de ver 10 minutos escasos en algun programa resumen de los juegos olímpicos de invierno, siempre aparecía la selección rusa (por entonces soviética) y oía a mi padre decir “ése juega en el CSKA, ése también, ése otro igual, aquel en el Spartak…”. Yo no tengo ni idea de cómo sabía eso, para mí era un misterio. A pesar de conocer el resultado del partido, puesto que aquellos resúmenes eran en diferido, siempre se mostraba algo nervioso.  Mi madre y mi hermana no querían ver las imágenes y desde la puerta siempre preguntaban cómo habían quedado los rusos.

 A mí el resultado del partido me parecía importante, pero lo que me llamaba la atención era la velocidad a la que patinaban. Siempre me preguntaba cómo se puede patinar así. ¡Cuando chocan unos con otros, no se caen! Por aquel entonces, yo intentaba patinar sobre ruedas. Pasaba más tiempo en el suelo, que de pie sobre los patines. Y si eso me parecía difícil…¡Alguna vez probé el hielo! Aquello era mucho más complicado. Lo primero, un largo camino hasta la única pista que existía en Madrid por aquel entonces.  Patinar sobre la superficie blanca era mucho más complicado, mucho más resbaladizo, más difícil de mantener el equilibrio y más duro que el suelo de baldosas de los parques. Y aquellos tipos saltaban, corrían, cambiaban de dirección a toda velocidad con un palo en las manos y detrás de un disco negro que yo ni siquiera era capaz de ver por mucho contraste que hiciera sobre el blanco suelo. El hockey me parecía un deporte rápido, impulsivo, impetuoso, incluso peligroso…Entonces, pensaba que lo que mi madre decía tenía que ser verdad obligatoriamente: -¡los rusos nacen con el gorro y los patines puestos!- Yo pensaba que para patinar así no podía ser de otra manera.

Recuerdo el nombre del jugador soviético más famoso en mi familia, se pronunciaba siempre con cariño.  Su sangre 50% española le hacía especial para nosotros. Valery Borísovich Jarlámov nació en Moscú, de padre soviético y madre española. La Leyenda del Hockey soviético, jugador del CSKA de Moscú y la selección nacional. Formaba parte de la mítica troika (delantera) Mikhailov, Petrov, Jarlámov, jugadores que lo ganarón todo en los años 70; series mundiales, medallas olímpicas, victorias míticas… Su nombre está escrito en el pasillo de la Fama del Hockey mundial y ha sido elegido jugador del mejor equipo de todos los tiempos. Mezcla de sangre que le ayudaba a ser imprevisible, a “recortar” a los defensas contrarios con quiebros poco vistos en el hockey hasta entonces…. Su madre, Carmen Orive Abad, llegó en 1937 a la URSS siendo una niña.  Valery nació en Moscú, pero como dice el viejo dicho: “Los de Bilbao nacen donde quieren…”

Y otro bilbaíno nacido en Moscú, al igual que Jarlamov y también fruto del mestizaje entre los “niños españoles” y el pueblo soviético, fue José Aleksándrovich Biriukov. De padre soviético y madre vasca educada en la URSS: Clara Aguirregabiria, nacida en Ortuella. Jugador de baloncesto del Dínamo de Moscú y jugador de la selección nacional de la URSS. En la década de los 80, escolta en el Real Madrid, mítico por sus peculiares y efectivos tiros de 3 puntos. Jugador de la selección nacional española de baloncesto.

Ejemplos de la segunda generación de los “niños españoles” que siguieron los pasos deportivos de Agustín Gómez Rentería, jugador de fútbol y capitán del Torpedo de Moscú. Un niño que llegó con 15 años a la Urss en 1937 para protegerse de las bombas y del horror de la guerra. Conocido entre sus compañeros como “el vasco legendario”. En 1956 regresó a España, para jugar en el Real Madrid, pero la política española de la época lo hizo imposible; regresó a la URSS, donde falleció. Gracias a su capitán, el “Torpedo de Moscú” se convirtió en el equipo de fútbol favorito de los españoles que vivían en la URSS. La mayoría de ellos, llegados en 1937, se convirtieron en grandes profesionales tras finalizar sus estudios. Alcanzaron el éxito en todos los campos universitarios, en carreras deportivas, cine, en la música o en el teatro. ..

Valery Jarlamov en 1979

El jugador en 1979

Moneda conmemorativa

Moneda conmemorativa

sello conmemorativo en 1996

Sello de correos, 1996

Compartido

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